
Secretos vaticanos: un libro cuenta el largo camino burocrático hacia la…
Para el creyente de a pie, el reconocimiento de la santidad no encierra demasiados misterios. Basta la huella imborrable de una vida entregada, el murmullo incesante de una devoción que resiste al tiempo o la certeza íntima de que alguien, desde la trascendencia, sigue velando por los suyos. Sin embargo, para la estructura institucional de la Iglesia Católica, la piedad popular es apenas el punto de partida. Detrás de las imágenes veneradas en los altares y de los vítores multitudinarios en la Plaza de San Pedro opera una maquinaria silenciosa y milimétrica donde la fe debe someterse al tamiz del derecho, la historia documental y el rigor científico.

